A vueltas con el propio no ser.

burros

 

Me siento a escribir más de 140 caracteres seguidos y mi cerebro se pone en máxima alerta, como diciendo ¿qué quieres de mi? Está acostumbrado a un ritmo corto e intenso y esto le da miedo.

Voy a intentar no abusar el primer día y solo le pediré que se lo piense por que a lo mejor se encuentra aquí más a gusto algunos ratos.

Ratos en los que para decir lo que se piensa se necesita al rato de al lado y al de enfrente y al de detrás. Por qué sin los demás no tiene sentido tanto sentir, ni tanto pensar.

Pero estamos? Escuchamos? O somos solo dibujitos movidos por circunstancias como a veces comento de los políticos.

La realidad, tan impuesta, títere me hace y a eso, solo una “fuerte” voluntad me ayuda, a ratos, a escapar de ese papel tan “indiscutible” que me demanda.

Escapo para cambiar lo que me recomienda ardientemente, inflexible y cruel, por lo que yo puedo ofrecer, de la mejor manera para los que me rodean y para mi, tratando así de cambiar la realidad misma, cosa que muchas veces no consigo por cierto.

Compatibilizando, sopesando donde hay más bien común, directo y desarrollar ahí la capacidad de hacer feliz a un equipo y ser feliz en el, a ese equipo que forman quienes te rodean en mayor o menor cercanía. Esa sería la teoría, otra cosa es conseguirlo.

Voluntad e imaginación necesito para no perder la autoestima y la ilusión por lo que y como me gusta hacer, sentir, relacionarme, vivir dentro de lo posible y reir, muy importante, casi de lo más importante.

Hasta otra que ya se hace largo y no querría aburriros tan pronto #:O)

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