Sueños de papel. Ilusiones en el aire.

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De mi infancia y adolescencia tengo muchos buenos y algunos malos recuerdos. Mis sueños de entonces no son igual que los de ahora, pero a través de éste tiempo que ha pasado algunos se han quedado con más fuerza en mi.

El sueño de volar es uno de ellos, la sensación de amplitud, libertad y armonía que los acompañaba, todavía me hacen vibrar.

Cuando me hice mayor, las cosas de la vida y de mi maldita vocación de artesano me llevaron a retomar esa tendencia. Ya de joven me apunté, con el sabio consejo de mi padre, a unos cursos de aeromodelismo, que dejaron bien sembrada esa semilla que luego, como quiero contaros, saldría de nuevo feroz y atrevida quizás, inconsciente sé ahora, para los tiempos que corrían y que me parece que siguen corriendo.

Como ya os he dicho fui durante unos años lo que llaman publicista, con mi formación de diseñador industrial había que tener muy buenos contactos para que te contratasen y no era mi caso, por ello empecé como free-lance haciendo ilustraciones para las agencias de publicidad y acabé con un micro-estudio de diseño, sueño que duró unos quince años. 

En mis visitas a la búsqueda y a la propuesta de ideas por todas, y digo bien todas, nuestras queridas multis de productos de gran consumo, me encontré con una petición común. Algo que fascinara a los niños de entre 4 y 12 años que fuese plano como una moneda y pequeño como una caja de cerillas. Todos tenían ese condicionante para incorporarlo a sus cadenas de producción.

Ya había hecho otras propuestas, muy bien aceptadas pero no compradas y me pareció imprescindible acometer ese reto de diseño para poder vencer lo que yo creía todavía, que eran unos condicionantes solo técnicos.

Y el volar volvió a mi cabeza, volví a repasar mis viejos libros de Perceval Mayer o Meyer, me volví a fascinar con el punto de gravedad, con la fuerza de sustentación y me puse a diseñar.

De ese trabajo enorme, en el que mis dos amig@s y compañer@s, por que no los puedo llamar ayudantes, también se implicaron con la misma pasión que yo. Trás meses de trabajo desarrollamos dos modelos de utilidad, uno para mayores y otro para niños en los que conseguimos, creo, lo que nos propusimos. 

Que un niño a partir de cuatro años y sin ayuda de mayores pudiese empezar a intentar montar y volar su propio avión.

Superlooper

Os muestro aquí alguno de los prototipos personalizados que preparábamos para las visitas comerciales.

A medida que iba aprendiendo sobre el diseño de aviones de papel, mi pasión por ellos, alimentada por las buenas expectativas que parecían suscitar en los posibles clientes, me hizo seguir aceptando retos, que a veces surgían de las conversaciones comerciales y otras de mi propia intención de avanzar más en este precioso campo. Por cierto, casi virgen entonces y también ahora.

Fruto de éste proceso empezamos a acometer el diseño de nuevos modelos de utilidad para la realización a escala de modelos míticos o comerciales como los que a continuación os muestro.

Boeing

Planeador

Dron-paper

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El reto técnico fue vencido y conseguí ver a todos volar, menos a mi, pero no me arrepentiré nunca de haberlo intentado, de haber luchado con todas mis fuerzas contra gigantes, por que esa lucha me he dado cuenta ahora que hay tantas formas de ganarla como de perderla, pero si crees en ella el mero hecho de afrontarla ya es un triunfo, un rescoldo amable, que te acompañará siempre.

Esto no es un canto a hacer lo imposible, no, lo imposible no se puede hacer como bien dice la palabra, no es coaching, es un canto a intentarlo dentro de tus posibilidades y capacidades. Lo más difícil quizás, es darte cuenta de cuando tus verdaderas posibilidades acaban, a pesar de tus capacidades y no debes ir más allá.

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Es mejor aceptar una derrota que disfrazar a tu vida de falsas victorias y/o de grandes deudas, la derrota es la oportunidad para cambiar y a veces mucho más de lo que nunca pensaste. La humildad no suele equivocarse aunque esté muy pisoteada. Trato de caminar con ella, lo que no quiere decir que siempre lo consiga y trato de no parar de caminar. Espero que os haya gustado, hasta pronto.

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