A verlas devenir.

Vivimos momentos histriónicos, esto muchas veces ha sido la antesala de momentos históricos pero estos momentos tienen algo peculiar, no quieren ser algo pasajero, se están instalando y normalizando su omnipresencia.

Cada día mantienen nuestros niveles de asombro y repulsa en máximos pero a su vez nos instigan a aceptar esas sensaciones y circunstancias que nos presentan como parte de una realidad elegida por nosotros mismos en ejercicio de una interesadamente totemizada libertad, una realidad inevitable y única pero siempre modelada por unos pocos, siempre por los mismos.

El sistema esta haciendo como tememos que un día haga la inteligencia artificial, tomar vida propia y decisiones autónomas al margen de lo que llaman “voluntad popular”.

Quizá las máquinas inteligentes lleven ya mucho tiempo funcionando. Hasta otra.

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