Saliendo en razón.

Hablaba con conocidos en la calle, hablaban del tiempo de las cosas domésticas, de pronto una mirada, un comentario bastaba para entrar en una nube de sentimientos guardados, de pasiones, de convicciones, de fantasías, de cosas escuchadas, leídas, de vivencias ajenas, de lejanía. Con miedosas indirectas se tanteaban de política, apresuradamente se despedían, el corazón y la razón con sequías.

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