Un día triste.

Si, hoy lo es, la visión de esos dorados, de esos fajines, de ese claro oscuro tan nuestro que despide el hemiciclo tras largos años de lo mismo se hace dura.
Dura por lo que ha significado en muchas vidas, en la mía también, pero sobre todo por lo que significará. No hemos perdido ningún tren eso es verdad por que ni siquiera parece claro que lo queramos tomar.
Esas cortes no son el reflejo de un país, son un vívido espejismo montado entre las bambalinas del poder de los poderosos. Esos que no se presentan pero mantienen los sillones calientes. Esos que se consideran dueños de todas las cosas, de demasiadas cosas. Esos que con mano férrea manejan a las marionetas que vemos tan preocupadas por su futuro.
Pasará el tiempo y quizá el espejismo se esfume pero no es lo que parece, mas bien al revés, saberlo y tratar de remar contracorriente en lo más cotidiano, es quizá lo único que me queda.

Anuncios

2 comments

Los comentarios están cerrados.