A letra abierta

Experimentar o morir.

Hay valores, como la estabilidad que salieron de la física para instalarse en la bioquímica y de ahí han dado el salto a un cierto tipo de “filiosofias” y “fobiosofias” (me acabo de inventar estas dos palabras, espero me permitan la licencia de esta incontrolable costumbre) en las que basan sus mantras fidelizadores casi todos los estados.

Esta estructura narrativa, relatos los llaman ahora los profesionales del sector, en la que en el nombre de un centro idílico que ansia tranquilidad y prosperidad se define, a todo lo que no provenga de quienes dominan ese discurso, como una gran amenaza el riesgo inherente a cualquier cambio y éste se interpreta como la más, estúpida, interesada y atroz, acción suicida.

Puestos en esta tóxica tesitura vuelvo sobre el titular de esta parrafada, si hemos llegado a nuestro nivel técnico a base de experimentos ¿qué nos hace pensar que vamos a progresar como sociedad de algún modo sin predisposición a los cambios inherentes en cualquier proceso evolutivo?

Bueno y como la cosa va de experimentos ahí os dejo mis últimos experimentos con un lápiz digital que me han regalado. No lo controlo mucho y no se si lo acabaré controlando pero ahí ando, hasta la próxima.





Del equilibrio y la lucha por la marca.

Dejar pasar los acontecimientos sucedidos sin escribir alguna de las sensaciones que han dejado estas últimas escaramuzas en Ferraz sería un acto de indolencia por mi parte.

Sin haber estado tentado nunca de votar a nadie hasta el surgimiento de Podemos el dolor sentido por lo que está pasando había que soltarlo y de paso pensar un poco en alto.

En Madrid nunca hemos tenido un Bildu o un ERC, más bien hemos contribuido decididamente a que estos nacieran y ocupen el merecido lugar que ocupan, si no deberían ocupar más aún. Esto no solo pasa en Madrid, muchos otros territorios en la península carecen de estas alternativas políticas tan necesarias para aumentar la participación, el municipalismo y la tan necesaria oferta de proyectos alternativos que se adecuan más al territorio y a su realidad local, en muchos aspectos, que los venidos del aparato bipartito central.

La causa independentista y sus raíces históricas han contribuido a la formación de estas fuerzas cosa que no tenemos en otros sitios, eso ha ayudado a crear allí tejidos políticos más diversos y sobre todo nuevos equilibrios, a mi juicio más eficaces y beneficiosos para la sociedad, para toda la península, más descentralizadores.

Pues bien, eso hace falta en el resto del territorio, quizá donde más se note esa carencia sea en Madrid o quizá sea la que más conozco. La necesidad de ampliar el espacio político, de diversificarlo en busca de nuevos equilibrios es acuciante a mi modo de ver tras los últimos veinte años de tórrida dominación pepera.

Esto me hace volver a Ferraz y pensar que a veces una división puede ser una victoria, una victoria de la diversidad. Lo digo por que además puede venir bien para quitar hierro a una situación que puede ser peor que una división honrosa.

Pero esto no parece que se pueda decidir, parece ser que lo que suceda, sea lo que sea, entrará en el difuso territorio de lo “inevitable”. La lucha por la marca que ya se ha iniciado puede destruir la poca capacidad de ilusionar que todavía conserven y los plazos antes de unas posibles terceras elecciones serán determinantes en la estrategia que quiera vender la gestora surgida de este auto golpe.

Dicen que divide y vencerás pero esto no es así si los separados aprenden a colaborar, eso que hasta ahora los intereses de un viejo nucleo de grandes interesados ha impedido y como vemos seguirán impidiendo con todas sus fuerzas.

La fuerza de la ley electoral fluye a favor del tamaño y lo premia brutal e injustificadamente pero también ejerce de argumento irrebatible para hacer una determinada política, la triste y paternal política que hasta ahora hemos visto en nuestra nonata democracia.

Los caminos hacia la diversidad creo que son también diversos y solo los conoceremos recorriéndolos. Hasta pronto.

A verlas devenir.

Vivimos momentos histriónicos, esto muchas veces ha sido la antesala de momentos históricos pero estos momentos tienen algo peculiar, no quieren ser algo pasajero, se están instalando y normalizando su omnipresencia.

Cada día mantienen nuestros niveles de asombro y repulsa en máximos pero a su vez nos instigan a aceptar esas sensaciones y circunstancias que nos presentan como parte de una realidad elegida por nosotros mismos en ejercicio de una interesadamente totemizada libertad, una realidad inevitable y única pero siempre modelada por unos pocos, siempre por los mismos.

El sistema esta haciendo como tememos que un día haga la inteligencia artificial, tomar vida propia y decisiones autónomas al margen de lo que llaman “voluntad popular”.

Quizá las máquinas inteligentes lleven ya mucho tiempo funcionando. Hasta otra.

El bocadillo de tu vida

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Si esperas algo sabes el valor del tiempo y si no también, aunque quizá te parezca que pasa de otra forma.
El tiempo es como el pan en el bocadillo de tu vida. Y ¿a que te gusta el buen pan?
Supongo que si, y que te gustará elegirlo también. Por eso es tan necesario que ese pan no esté elegido de antemano, por que no será tu pan, ni el bocadillo de tu vida.
Algún día será así y podremos elegir ese pan, de momento, el pan esta marcado y nuestras vidas también. Tenemos los panaderos que tenemos y los hornos están a tope pero espero que valga la pena esperar.
Quizá pronto seamos capaces de cambiar más a menudo de harina y de tiempos de cocción. Esos tiempos ahora marcados siempre por los mismos panaderos.

A ver que pasa.

Hola de nuevo, si ya se que han pasado meses desde mi último post, a veces los silencios son lo mejor de uno mismo, no ocultaré que me afecta al ánimo la actualidad y esta no hace más que bombardearnos con múltiples señuelos normalmente descorazonadores.

Algo si he aprendido estos meses, a callar, a callar cuando para que te escuchen has de gritar y has de gritar por que el ruido que no es lo mismo que el sonido no permite espacios para el diálogo.

La venta de algo siempre está por encima de los mensajes, la venta de un voto, de una fidelidad, de un valor, de una virtud, de una confianza, todo esta en venta hasta los significados de una buena cantidad de palabras.

Pasa la precampaña, llega la campaña y por fín ¿las urnas? No, volvemos a empezar y así estamos ya con mucho tour de bipartos recorrido sin descanso en el cuerpo.

Su credibilidad a estas alturas ya es algo pertenciente a nuestra historia pero eso curiosamente no los ha hecho retroceder.

Están despepitados, no es por hacer broma con esta palabra tan cachonda, es así como los veo, en una carrera hacía el blindaje de sus posibilidades de gobernar sin importarles ya que les creamos o no.

Confían en sus teles, en sus cuotas de poder en todas las instituciones, en su know how de la supervivencia en los pasillos del poder.

Confían en esos voraces, contínuos chorros de aceite hirviendo que, desde sus almenas mediáticas vierten, sobre todo elemento que pueda competir por lo que ellos consideran su poder, su estado de posesión de la única sensatez.

Y por supuesto en sus simpatizantes, esos que con su estómago agradecido, su fe y una fraudulenta ley electoral hacen casi imposible un cambio de actores claro y continuado.

Nos mantienen en un estado de “a ver que pasa” sin importarles ya que les crea más gente o no. Tienen a la que necesitan (o no #:O) ojalá) para seguir jugando con toda la población.

Crujidos por su saqueo total y encrucijados por ese inmovilismo del “a ver que pasa” mientrás luchan ya sin pudor, por que aquí nada pase que les pueda bajar de su pedestal.

Escribo por escribir.

tifon-usagi-china_MDSVID20130923_0004_41Empujado por la sensación de estar siendo aplastado por un poder superior, una de las sensaciones más desoladoras que puede tener un homínido.

Por el sentimiento de imposibilidad, de incapacidad ante algo que te sobrevivirá. Por presentir algo similar a una fuerza de la naturaleza pero con unas causas conocidas, previsibles, artificiales, antinaturales.

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Por tener la cabeza inútil, por el bochorno que anida en el corazón. Por estar avergonzado de pertenecer a esta torpe especie y por no tener ninguna posibilidad de cambiarla.

Por nuestros insignes cacos que gobiernan, que dominan, por sus amigos los que se ganan la vida manipulándonos mientras nos abruman y nos excitan con sus andanzas sacando siempre algo de este movidísimo inmovilismo.

Por esa parte muy pequeña de la colmena pero que al parecer es suficiente como para dejar al resto sin miel.

Por que no quieren ni hablar de cambiar nuestras estructuras organizativas, de repartir el poder.

Por que no se les acabará el cuento mientras haya gente que se crea favorecida o parte de el. Mientras, seguiremos buscando la paciencia por los rincones, buscando entre palabras y personas que me hagan creer en algo todavía.

Resortes.

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Palabras que son resortes, resortes de engranajes imprecisos que dan vida a mecanismos precisos.

Acompañando a esas palabras van sus circunstancias, sus sonidos, sus imágenes, sus olores, sus intuiciones, sus expresiones.

Brigada Real escolta comitiva de D.João VI

Una cohorte de pajes escoltando a todos los matices de la interpretación que laboriosos, se ocupan de que no pare el movimiento. De que sigan conservando o adquiriendo, esas palabras, algún significado.

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De que los resortes sigan funcionando.